Los Utah Jazz han comenzado la temporada NBA un escalón por debajo de lo esperado. Actualmente su balance es negativo (9-12) y ocupan la penúltima plaza de la Conferencia Oeste, aunque a solo un partido y medio de los puestos de playoffs. En cualquier caso sus expectativas apuntaban mucho más arriba, ¿qué está fallando en uno de los equipos llamados a ocupar la parte alta del Oeste? ¿Qué aspectos están provocando este mal arranque?

Hay varios puntos clave para explicarlo:

No tan fieros atrás

Utah cerró el curso pasado con la mejor defensa de la NBA, permitiendo solo 102.9 puntos por 100 posesiones en fase regular. En este inicio de temporada está concediendo 108.3, con su dato defensivo en el decimocuarto puesto en la Liga. Para un equipo que fundamenta su dominio en el rendimiento atrás, la diferencia es notoria.

Aunque el diseño defensivo sigue siendo muy bueno (permiten poco volumen de tiros cerca del aro y desde el triple, teóricamente lo ideal), la defensa interior está a un nivel inferior. Los Jazz permiten porcentajes más altos a un metro del aro (69.1%, séptimo peor dato de la Liga), lo que se traduce en que han pasado a recibir muchos más puntos en la zona. De los escasos 41.8 del curso pasado (segunda mejor marca NBA) a los actuales 49.4 (décimo peor registro).

En ello también influye que Rudy Gobert no ha empezado tan fino. Después de ganar el ‘Defensor del Año’, el francés está teniendo menos impacto bajando porcentajes en el aro. El año pasado permitía apenas un 55% ahí y este año ese dato se ha ido al 60%, que le aleja de esa élite. Derrick Favors sí está mejor en ese ámbito (52% permitido cerca del aro) pero Gobert es el eje del sistema de Snyder a la hora de proteger la zona.

Con Gobert en pista los Jazz están recibiendo 104.6 puntos por 100 posesiones. Y el curso pasado estaban por debajo de 97. Snyder necesita a su bestia francesa dominar de nuevo en aro propio.

El quinteto con los dos grandes

Utah tiene dos formas diferentes de castigar a los rivales. Una es su quinteto con solo un interior nato (preferentemente Gobert), rodeado de dos aleros en el frontcourt (Ingles y Crowder), más Donovan Mitchell y Ricky Rubio. Esa fórmula funcionó de forma salvaje el curso pasado, cuando Crowder llegó al equipo (+30 net rating en 194 minutos). Y también está funcionando ahora (+11 en 160 minutos). Son datos sólidos, considerando que es el quinteto que más usan los Jazz este curso.

El problema está en el otro formato prioritario que tiene Utah, donde junta a Favors con Gobert. El curso pasado esa opción fue una maravilla para el cuadro de Snyder, ya que fue el quinteto más usado del año (más de 450 minutos) y superó a los rivales por 12 puntos cada 100 posesiones, permitiendo solo 95. En otras palabras, fue una máquina de defender. Este año los resultados son bastante diferentes… y no tanto por la defensa, que sigue siendo magnífica (99 puntos recibidos por 100 posesiones, mejor aún que la mejor defensa NBA ahora mismo), como por el ataque: solo están anotando 97. El ataque con los dos grandes en pista está colapsando.

El tiro tres y los secundarios

Directamente relacionado con el último punto. Sin acierto exterior, el espacio ofensivo se deteriora y, como consecuencia, eso hace mucho más complejo usar dos jugadores interiores a la vez. Veamos el porcentaje de acierto en tiro de tres de cuatro de los jugadores principales de la rotación de los Jazz este inicio, y en concreto los que más se prodigan desde el triple, en comparación con el año pasado:

2018-19

  • Mitchell: 29.2% de acierto en 6.6 intentos
  • Crowder: 28.5% de acierto en 6.5 intentos
  • Ingles: 38.5% de acierto en 6.1 intentos
  • Rubio: 33.7% de acierto en 4.3 intentos

2017-18:

  • Mitchell: 34% de acierto en 7 intentos
  • Ingles: 44% de acierto en 5.7 intentos
  • Crowder: 31.6% de acierto en 5.6 intentos
  • Rubio: 35.2% de acierto en 3.5 intentos

El descenso, como ven, es muy claro en todos los jugadores. Utah es el segundo peor equipo tirando de tres en la NBA ahora mismo, con solo un 31.9% de acierto medio. Y lo es siendo el séptimo equipo que mayor volumen de tiros de tres tiene en la Liga (el 38% de sus intentos son de tres). El año pasado los Jazz estuvieron cerca de pisar el top 10 en acierto, también con un gran volumen.

Ahondando en ese aspecto, Utah ha pasado de ser el quinto mejor equipo lanzando triples en catch&shoot (38.5% de acierto el año pasado) a ser el peor (31.2% en este). Los Jazz están volviendo a realizar muchas penetraciones para sacar el balón fuera y obtener tiros automáticos pero el acierto no acompaña. Sin ese acierto exterior, el sistema ofensivo cortocircuita porque permiten menos espacio para operar a Donovan Mitchell, su gran desequilibrio en ataque dentro de un esquema muy organizado pero con pocas licencias para el desahogo individual.

Utah tiene uno de los peores ataques de la NBA en el arranque. Y aunque el curso pasado no brilló especialmente en ese aspecto (estuvo en la media), su caída defensiva pone de relieve el hándicap ofensivo, donde su margen de dominio es menor.

El factor calendario

Un tramo inicial duro en el calendario complica la situación. De sus primeros 21 encuentros de fase regular, Utah ha jugado únicamente 8 en su cancha, donde tampoco ha conseguido arrancar (2-6). El desequilibrio con respecto a los partidos fuera es claro (13 a domicilio). Pero además 15 de esos 21 encuentros han sido ante rivales del Oeste, que presentan una dificultad mayor. 14 de los 15 equipos del Oeste han llegado ya a 9 victorias esta campaña, una cifra que solo 8 han cubierto en el Este.

Según el índice ‘Strenght of Schedule’ (SoS), que alude a la dificultad del calendario para las franquicias, los Jazz han tenido el tercer arranque más complejo de la Liga, solo superado por los Suns y los Blazers. El calendario irá suavizándose para Utah pero no es de esperar que lo haga a corto plazo, puesto que en diciembre también le esperan partidos bastante complicados (incluyendo dos duelos ante Portland, Houston, San Antonio y Oklahoma).