¿Qué está fallando en los Lakers? 5 claves para entender su complicada situación

Foto: Scott Cunningham/NBAE via Getty Images

Fuera de posiciones de playoffs, sin haber podido conseguir a Anthony Davis y tocando fondo tras perder en Atlanta, la situación de Los Angeles Lakers está lejos de lo ideal justo cuando se llega al parón del All-Star. ¿Qué está sucediendo en la franquicia? ¿por qué no está funcionando el equipo y ve peligrar su presencia en la fase final?

Sin James, punto de inflexión

Los Lakers arrancaron el curso con un registro de 20-14, rebasando el primer tercio de campaña de un modo ilusionante, en proyección de alcanzar las 48 victorias. Pero todos esos encuentros fueron con James. El día de Navidad, ante los Warriors, LeBron disputó el que sería su último partido en más de un mes. Cayó lesionado y se iba a perder más encuentros que en ninguna temporada anterior en su carrera. Su ausencia en diecisiete partidos consecutivos cortó totalmente la dinámica del equipo: se resolvieron con un 6-11. Los Lakers no se han recuperado desde entonces. De hecho sus problemas, que se pueden entender como un proceso de acumulación, se originan ahí.

Pánico en los Lakers: el terrorífico dato cuando LeBron no está

El núcleo joven no sale al rescate

Relacionado con el punto anterior, comienza el desfile. Durante el tramo de partidos sin LeBron, los jóvenes de mayor proyección del equipo, Ingram, Kuzma y Ball, tuvieron una oportunidad de dar un paso adelante. Lo hicieron a medias. Si bien sus promedios subieron ligeramente (dos puntos más por partido cada uno), su impacto no se tradujo en una mayor consistencia colectiva. En ese tramo los Lakers tuvieron el quinto peor ataque de la Liga (104 puntos anotados por 100 posesiones) y su volumen de pérdidas, que no venía siendo bueno, subió aún más (perdían el 16.2% de sus posesiones, el segundo peor dato NBA). Era para ellos una oportunidad de demostrar la no dependencia de James. Pero acabó siendo una oportunidad perdida.

La química de equipo se hunde

A finales de enero, cuando volvía James, se concretó algo que desestabilizó la química interna del equipo:

De inmediato los Lakers se pusieron en marcha y las filtraciones apuntaron al masivo ofrecimiento de su núcleo joven para obtener a Davis. La ventaja estratégica de los Lakers en la situación, con los Celtics fuera de combate hasta el verano en esa puja, se tradujo en una aceleración del movimiento… que no llegó a resolverse. Ingram, Kuzma y Ball fueron ofrecidos permanentemente. Y si la totalidad de la Liga lo sabía, ellos también. Pudiendo saber que sus nombres no estaban seguros, ver cómo aquella opción pasaba a ser un hecho ha cambiado la situación. El mercado es difícil de gestionar cuando los jugadores, más si son tan jóvenes, pueden llegar a sentirse como simple mercancia. Y es que aunque en el fondo puedan entender que así sucede, la cosa cambia cuando es uno en primera persona quien lo comprueba. Al ocurrir de forma total y frontal, la química interna ha quedado seriamente dañada. El núcleo joven de los Lakers sabe que puede tener los días contados.

Del calendario…

La vuelta de James ha coincidido con un tramo de partidos complejos. Los Lakers recibieron a los Sixers sin ‘The King’, un partido que perdieron. Y cuando al siguiente duelo LeBron volvió a jugar, lo hizo en el inicio de una gira a domicilio. Han sido seis partidos seguidos fuera, los cinco primeros ante equipos con muy buen rendimiento esta temporada: Clippers, Warriors, Pacers, Celtics y Sixers. A pesar de la situación, los Lakers ganaron dos de esos cinco. Pero la química interna y la creciente fragilidad defensiva han contribuido a ir deshaciendo progresivamente cualquier consistencia, algo puesto en evidencia en el último compromiso de la gira, donde los Lakers han firmado una de las peores actuaciones de la temporada, rubricada con derrota en Atlanta y sensaciones dramáticas.

… a Walton

La debilidad mental del equipo empieza a señalar, al mismo tiempo, a Luke Walton. El técnico vive su peor momento en los Lakers, aunque desde luego agradecerá el parón del All-Star para tratar de regresar de modo más estable. “Tenemos que reunir energía para volver con la idea de hacer algo especial. Tenemos que sacrificarnos y darlo todo por el equipo, les he pedido a los chicos que estén calmados durante el parón. Sé que todo el mundo tiene su familia y eventos para ir, pero les dije que pasen algo de tiempo con ellos mismos. Creo que el grupo estará listo a la vuelta”, declaraba a ESPN.

Rajon Rondo enfatizaba en otro aspecto clave: el nivel defensivo. “Estamos concediendo demasiados puntos los últimos partidos. Muchos han sido de intercambio de puntos y no hemos ganado muchos de ellos así que tenemos que encontrar la forma de conseguir una dinámica diferente, logrando detener mejor a los ataques rivales”. Las palabras de Rondo hilaban fino: los Lakers han recibido 118 puntos por 100 posesiones durante sus últimos diez partidos. Es la cuarta peor marca de la Liga en ese tramo y afecta al aspecto que más estabilidad había tenido en el equipo. Y es que, de hecho, en el global de la temporada la defensa de los Lakers es la undécima mejor del año. Por eso el bajón atrás resulta un mazazo, porque a menudo ese nivel atrás era el que salvaba al equipo.

Las palabras están plagadas de buenas intenciones. Pero a la vuelta las narrativas van a estar más afiladas que nunca. Los Lakers no parecen un lugar seguro ya para nadie (salvo James, obviamente). Y si LeBron no está realmente bien físicamente, algo que se desprende de los cinco encuentros que ha jugado tras su regreso (sobre todo atrás, donde está teniendo tramos demasiado discretos), los Lakers van a tener problemas. Y Walton, de no saber reconducir la situación y devolver al equipo a playoffs, también.

Los Lakers están a dos partidos y medio de los Kings (octavos del Este) ahora mismo. Pero el reloj empieza a dejarse notar y las causas del problema son múltiples y complejas.