Tirando de la manida expresión periodística tomada prestada a Gabriel García Márquez, era la crónica de una muerte anunciada. Los Minnesota Timberwolves han decidido despedir a Tom Thibodeau, una decisión que parecía tomada ya desde la salida de Jimmy Butler.

¿A qué se debe su despido? ¿Por qué ahora? ¿Cuál es el futuro de Thibodeau y de los Wolves? Respondemos a todas las preguntas.

Decepcionante a nivel deportivo

Puede parecer extraño decir que la etapa Thibodeau en los Wolves ha sido decepcionante a nivel deportivo cuando el entrenador se marcha con el segundo mejor balance de la historia de la franquicia (97-107. 47,3%), pero es que ese dato habla aún peor de la organización que de la andadura de Thibodeau.

Thibs llegaba a los Wolves para convertir al núcleo de los jóvenes Karl-Anthony Towns y Andrew Wiggins en un equipo competitivo. Había ganas de ver especialmente cómo podía ser su desempeño en defensa, la faceta en la que había destacado el entrenador hasta entonces.

Esta es la posición que ocuparon sus equipos en rating defensivo: 

  • 2016-17: 27º
  • 2017-18: 25º
  • 2018-19: 17º (media temporada)

Siendo justos con él, quizás el personal no fue del todo adecuado en la mayoría de las ocasiones, sobre todo con el decepcionante Andrew Wiggins. Pero estos números solo son una pequeña parte en la demostración de que los Wolves nunca llegaron a adaptarse al sistema Thibodeau. 

En cuanto a resultados, Minnesota entró en los Playoffs en 2018 por primera vez en los últimos 14 años, y eso también hay que reconocérselo. Pero incluso el rendimiento en esa misma temporada fue decepcionante, cayendo en las últimas semanas hasta el octavo puesto, muy cerca de quedarse fuera, y siendo un juguete en las manos de los Houston Rockets en primera ronda.

Este año Thibodeau se despide con un balance de 19-21 y en el 11º puesto del Oeste.

Falta de entendimiento con los jugadores jóvenes

Justo antes de que Jimmy Butler soltase la bomba de que se quería marchar, Karl-Anthony Towns firmaba una extensión de contrato con los Wolves por el máximo y cinco temporadas. Este era un paso importante para el futuro de la franquicia no solo porque ataba a su jugador franquicia, también porque así se declaraba públicamente eso mismo, que KAT era el jugador más importante del equipo.

Puede parecer que no había ninguna duda al respecto, pero sí que existían rumores que decían que Towns tenía la mosca detrás de la oreja después de ver los galones que se daba a Jimmy Butler en el vestuario. Casualidad o no, Butler hizo pública su intención de marcharse en las mismas fechas en las que se conoció que Towns firmaría la extensión por el máximo.

La realidad es que la personalidad y exigencia de Tom Thibodeau nunca terminó de casar con los jóvenes, especialmente Towns y Wiggins, pero tampoco, por ejemplo, con un Tyus Jones que empezaba a despuntar cuando Thibs decidió fichar a Derrick Rose y se quedó sin minutos.

Dice Jon Krawczynski, periodista de The Athletic y de los mejor conectados con los Wolves, que este despido no debe verse como una victoria en una lucha de poder para Karl-Anthony Towns, porque se venía llevando bien con el entrenador… en las últimas semanas.

La “traición” de Jimmy Butler

La puntilla para Tom Thibodeau fue la decisión de Jimmy Butler de marcharse de la franquicia, bien forzando un traspaso que al final consiguió, o como agente libre en el próximo verano.

Jimmy Butler había sido la gran apuesta de Thibodeau, y aunque deportivamente los Wolves vivieron su mejor temporada en más de una década, el experimento no terminó de cuajar. Muy mal tuvo que ver las cosas Butler en Minnesota para forzar así su salida, sabiendo todos que pondría en una posición muy complicada a quien había sido su principal valedor en la NBA.

No solo es que Butler decidiese marcharse, también es cómo lo hizo, y la imagen que se proyectó públicamente del staff técnico y de la franquicia en general.

No es recomendable ponerte en contra al jefe…

La inversión que hicieron los Wolves con Tom Thibodeau fue importante. Firmaron un contrato de $40 millones por 5 temporadas, siendo así uno de los entrenadores mejor pagados de la NBA. Así que es evidente que tomar la decisión de despedir a Thibs justo cuando se llegaba por la mitad de su contrato ha sido una decisión complicada también a nivel económico.

Pero es que Thibodeau cometió un pecado que muy pocos trabajadores pueden permitirse: ir en contra de la voluntad del jefe. Desde el primer momento en el que Butler pidió el traspaso, y ante la negativa de Thibs, el jugador se dirigió directamente al dueño de la franquicia, Glen Taylor. Este decidió que lo mejor para solventar la situación era concederle el deseo del traspaso, pero Thibodeau prefería arriesgarse a perder a Jimmy Butler en verano, sabiendo que si lo traspasaba sus opciones de quedarse eran mínimas igualmente, y de que solo una gran temporada en la faceta deportiva podía salvar su puesto. Esta negativa hizo que perdieran la oportunidad, por ejemplo, de llegar a un acuerdo con los Miami Heat cuando estos ofrecieron a Josh Richardson a cambio.

Al final Taylor tomó las riendas de la situación y de las negociaciones, y Butler fue traspasado a Philadelphia. En aquel mismo momento, tras perder la confianza de quien había sido su gran apuesta, y poniéndose en contra del dueño en una decisión crucial, estaba cantado que las horas de Thibs en los Wolves estaban contadas.

… ni a la afición

Cuenta Adrian Wojnarowski que el CEO de los Wolves, Ethan Casson, ha sido una de las voces más críticas con Thibodeau dentro de la franquicia. Y su presión para lograr el despido del presidente-entrenador ha llegado motivada especialmente por asuntos económicos relacionados con la venta de abonos y de entradas.

No hace falta ser un genio para ver que la afición de Minnesota había perdido la ilusión con Thibodeau, cansada por el juego irregular, la falta de oportunidades para algunos jugadores favoritos de la grada y por las rotaciones del entrenador. El trade deadline no es la única fecha clave: en una semanas comienza la campaña de abonos para la temporada siguiente, y las encuestas realizadas internamente a los asistentes al pabellón eran muy preocupantes.

El nombre de Tom Thibodeau ya no vendía. Y aunque el joven Ryan Saunders (32 años) sea una solución inexperta, tiene el apoyo de los jugadores y un apellido que despierta sentimientos entre los aficionados.

¿Por qué en este momento? 

El momento en el que se ha producido el despido es quizás lo más desconcertante de la situación. Si la decisión de que Thibodeau no iba a continuar estaba ya tomada, como parece ser, lo suyo habría sido cortar la relación en el mismo momento en el que Jimmy Butler fue traspasado. Glen Taylor quizás no quiso que se relacionaran ambos eventos, pero aquel era el momento oportuno para hacerlo.

En vez de cortar por lo sano con ambos, Taylor decidió traspasar a Butler y mantener algo más a Thibodeau, pero la resolución no podía esperar mucho más. Falta exactamente un mes para el cierre del mercado de traspasos, y si Thibs no iba a ser quien tomara las decisiones de la franquicia en el futuro, los Wolves tenían que dar las riendas a quien sí lo haga antes de una fecha tan importante con el trade deadline.

Los Timberwolves han tardado más de la cuenta, pero han hecho el movimiento antes de que fuera demasiado tarde.

¿Cómo sale parado Tom Thibodeau? 

Evidentemente, Thibodeau sale muy mal parado de toda esta situación. No económicamente, pues cobrará el resto de su contrato en su totalidad, pero su carrera se ha llevado un gran golpe por todo lo expuesto anteriormente.

En sus dos temporadas y media con los Minnesota Timberwolves, Thibodeau ha dado la impresión de no saber casar con la nueva generación de jóvenes (Towns, Wiggins), de no saber gestionar un vestuario al que incluso su jugador de mayor confianza dio la espalda Jimmy Butler), y de ser alguien que puede causar problemas al poner su interés a corto plazo por encima de el de la franquicia y al ir en contra de las decisiones del dueño de la franquicia.

Probablemente la carrera de Thibs vea más oportunidades en el futuro, pues tampoco podemos olvidar que los Minnesota Timberwolves también tenían problemas internos desde mucho antes de su llegada, y mantendrá en parte su reputación para entrenar equipos competitivos. Pero el golpe que se ha llevado es importante.

Y ahora, ¿qué?

Los dos nombres que más se han leído en las últimas horas son los de Fred Hoiberg y Chauncey Billups, tanto para el puesto de presidente de operaciones como para el de entrenador, aunque los Wolves han tomado la lógica decisión de volver a separar los dos cargos en personas diferentes.

El momento del despido, con Hoiberg en el paro desde hace unas semanas, parecía apuntar a que podía estar relacionado con su disponibilidad y con los rumores de que UCLA anda también detrás de él, pero Taylor ha asegurado públicamente que Ryan Saunders tendrá la oportunidad de hacerse con el puesto de entrenador de forma permanente. Fred Hoiberg jugó sus dos últimas temporadas como profesional en Minnesota, y después ocupó el puesto de asistente del general manager hasta que se convirtió en entrenador de Iowa State en 2010. Chauncey Billups también disputó dos temporadas como profesional en los Wolves entre los años 2000 y 2002.

Los Minnesota Timberwolves están ahora mismo a dos partidos de los puestos de Playoffs, y se enfrentan a un trade deadline más que interesante en el que parece que actuarán como “compradores” para intentar regresar a la post temporada. El despido de Tom Thibodeau puede ser solo el primero de los movimientos, y si yo fuera Andrew Wiggins tendría las maletas a medio hacer, solo por si acaso.