“Probablemente no debería decir esto, pero el otro día cené con algunos de los chicos, y ya sabes que no estamos precisamente compitiendo por los Playoffs. Les dije algo así como ‘mirad, perder es nuestra mejor opción'”. 

Estas palabras, que supusieron la primera admisión pública de tanqueo (tratar de mejorar tu posición de Draft al no competir al 100%) en la NBA, también le costaron a Mark Cuban una multa de $600,000. El dueño de los Dallas Mavericks solo había expuesto lo obvio: dadas las circunstancias en las que se encontraba su equipo, perder partidos tenía un beneficio.

Pero pensar algo es muy diferente a decirlo. Y aunque la NBA sabía (y sabe) que su sistema de Draft premia a los malos equipos, eso no se podía decir públicamente. La liga ya había admitido que tenía un problema con el tanking, y para ello puso en marcha un cambio que intentaría mitigar ese efecto positivo para los equipos perdedores: cambiaría las probabilidades de la lotería del Draft para desincentivar que las franquicias busquen perder descaradamente.

Curiosamente, ese cambio podría beneficiar ahora a los Mavs de Mark Cuban. O a Los Angeles Lakers de LeBron James. 

La NBA hizo una reforma de la lotería del Draft. En el nuevo formato de lotería los tres equipos con peor balance vieron reducidas sus opciones de conseguir el número uno del Draft. Con el cambio, los tres peores récords de la temporada contarán con las mismas opciones de llevarse el número uno (14%), acercando también las posibilidades de cuarto y quinto peor récord, ambos por encima del 10% de lograr la primera elección.

La fórmula pretendía limitar en cierta medida el tanking extremo, ese fenómeno por el cual los equipos se dejaban ir en lo deportivo para maximizar sus opciones de conseguir una elección más alta en el Draft. El número uno entrando en la lotería no podrá caer a ningún pick más allá del quinto puesto, así como el dos a -como máximo- el sexto, el tres al séptimo y el cuatro al octavo pick.

En la tabla expuesta a continuación se exponen las opciones a partir de este año. La primera columna muestra las opciones de ser número uno, la segunda de aparecer en el top 3 y la tercera en el top 5. Al lado de cada dato, entre paréntesis, las opciones que tenía ese mismo equipo con el anterior sistema. Es decir, por ejemplo el peor récord de la NBA tendrá un 14% de opciones de llevarse el número uno del Draft y un 40% de salir en el top 3, mientras que con el anterior sistema sus opciones eran considerablemente mejores: un 25% de llevarse el uno y hasta un 64% de aparecer entre los tres primeros.

No obstante, que los tres peores tengan menos opciones tiene consecuencias por otro lado. Y es que los equipos del cuarto al decimotercero peor récord verán incrementadas sus posibilidades de lograr el número uno. El efecto de reducción por arriba se nota por abajo.

Los Dallas Mavericks son un ejemplo. En el último mes han pasado de encontrarse en la zona del pick nº 10 a pelear por la sexta plaza, lucha en la que se encuentran ahora con Washington Wizards y Memphis Grizzlies. Los Atlanta Hawks, en quinta posición, parecen inalcanzables (deberían ganar al menos 5 partidos más que cualquiera de estos tres de aquí al final). Esto es importante teniendo en cuenta que los Mavs le deben una primera ronda protegida top 5 a los Atlanta Hawks. Si la lotería del Draft determina que el pick de Dallas está entre los 5 primeros, se lo quedarían, pasando la deuda al año que viene. Si terminan en la sexta posición (por la cola) los Mavs tendrían hasta un 37% de posibilidades de quedarse el pick, y un 9% de llevarse el número 1. No es mucho menos que el 14% que tendrían los tres peores equipos.

También ha llamado mucho la atención en los últimos 10 días la trayectoria de Los Angeles Lakers. Desde que básicamente se quedaron sin opciones de entrar en los Playoffs, los Lakers han puesto en reducción de minutos a LeBron James y han dado por finalizadas las temporadas de Brandon Ingram y Lonzo Ball con sendas lesiones. Probablemente veamos al mismo LeBron dar la temporada por terminada antes de la última jornada de abril. Los Lakers se encuentran a tres partidos del trío de Dallas, Memphis y Washington, pero solo los Mavs llevan una peor racha que ellos en el último mes. Parece claro que también van a intentar meterse en la pelea.

Sin embargo, si nos vamos a lo alto de la lotería no hay tanta emoción. Los Knicks tienen cierta ventaja, pero daría lo mismo si ahora se pusieran a ganar partidos porque los tres primeros tienen un 14% de probabilidades. Cleveland está ahora mismo en el tercer puesto, pero si les diese por ganar de aquí al final y superar al cuarto en cuestión (Chicago) solo se verían penalizados con un 2.5% de probabilidades de llevarse el número 1.

Aún falta casi un mes para que termine la temporada regular, pero la sensación que deja la primera campaña con los nuevos porcentajes es que el tanking extremo puede haberse reducido, pero las ventajas por perder partidos para los equipos mediocres siguen ahí, con lo cual será imposible eliminarlo por completo. Esa tensión de la “carrera” por los primeros picks no ha desaparecido, simplemente se ha trasladado unos puestos más atrás, a franquicias que de repente se ven con muchas más opciones de dar un salto en la lotería que si hubieran estado en la misma situación en años anteriores.

No sabremos el resultado final hasta que no se celebre la lotería del Draft, y ninguno de los expertos sabe realmente qué esperar. El nuevo reparto de las probabilidades podría convertir esa noche en una auténtica locura. Paradójicamente, quien fue multado por admitir que lo mejor era perder podría salir beneficiado.