“Le queremos sano”, reseñaba Luke Walton después de conocer que LeBron James va a perderse más partidos en los próximos días. Era un mensaje de resignación pero, en el fondo, también recalcando que una vez vuelva esperan que no vaya a perderse más. El jugador de los Lakers va a ser evaluado de nuevo en una semana de sus molestias, por lo que como mínimo será baja en tres encuentros más.

James disputó los 82 partidos de fase regular por primera vez la última campaña, pero a lo largo de su carrera ha tenido una continuidad física asombrosa. En 13 de sus 15 temporadas ha disputado al menos 74 partidos. Y en la que menos disputó (62, en 2011-12)… el motivo fue que la fase regular comenzó más tarde y por tanto vio reducido el calendario (tuvo solo 66 partidos).

El problema para los Lakers, no obstante, es significativo. Han perdido 5 de los 6 duelos que han disputado sin James, mientras que su balance con él en cancha fue de 20-14.

Yendo más atrás, los precedentes de cómo se comporta un equipo de LeBron sin LeBron no son precisamente buenos. Echando la vista a las últimas cinco temporadas…

  • 2018-19: 1-5
  • 2017-18: No se pierde ningún partido
  • 2016-17: 0-8
  • 2015-16: 1-5
  • 2014-15: 3-10

Un total de 5-28 de balance sin James en cancha. Un 15% de victorias Algo que equivaldría al balance del peor equipo NBA en prácticamente cualquier temporada regular. Un dato escalofriante y que muestra la gigantesca influencia que tiene en sus equipos.

Sobre todo sabiendo los resultados con él en cancha en esos mismos tramos:

  • 2018-19: 20-14
  • 2017-18: 50-32
  • 2016-17: 51-23
  • 2015-16: 56-20
  • 2014-15: 50-19

En total, 227-106 de balance con él en cancha. Un 68% de victorias.