Todos quieren a Jokic: cómo un pívot puede tocar el balón más que nadie en esta NBA

Nikola Jokic está debutando en unos playoffs NBA. Pero desde bien pronto está dejando su sello, liderando a los Nuggets hacia la segunda ronda. Si algo especial podemos ver en el serbio es su talento pasador, que está produciendo algo muy llamativo.

Jokic está tocando el balón 126 veces por partido, según el archivo de NBA Stats. Por contextualizar el dato, solo Russell Westbrook ha llegado a 95 ‘toques‘ en la fase final y ningún otro jugador alcanza los 90. La diferencia es gigantesca. Tampoco queda ahí, el de Jokic es el dato más alto que se ha visto en playoffs (y en fase regular) desde que se computan esas cifras (2014).

Jokic pasa el balón 99 veces por encuentro, también es el dato más elevado desde que se computan. El segundo que más estos playoffs (Draymond Green), para ver de nuevo la diferencia, está en 70.

No solo sucede así porque en la práctica sea el base de los Nuggets, muchos otros jugadores también ejercen como generadores en sus equipos. Pero sus compañeros saben que cuando Jokic recibe, algo bueno se cuece. Que si se mueven y cortan, o se abren para el tiro, o simplemente obtienen algún tipo de ventaja, el genio serbio les verá y les servirá el balón.

¿Dónde recibe más? En los codos de la zona, desde donde es capaz de articular mejor el ataque de los Nuggets y completar más y mejores pases determinantes. Porque además de mover el balón mucho… lo hace muy rápido. Como media, Jokic retiene el balón solo 2.3 segundos cada vez que lo recibe, una cifra que permite darse cuenta de que todo el baloncesto lo tiene ya previsualizado en su cabeza.

Recibe y pasa, recibe y pasa… hasta encontrar la ventaja. Un cerebro privilegiado para el jugador que, de entre todos los equipos que siguen vivos en playoffs, más asistencias reparte por partido (9). Con Jokic resulta indiferente su tamaño o su posición teórica. El balón es suyo y todos adoran que así sea.