El sábado el basket madrileño vivió un momento especial. Pepu Hernández, el histórico entrenador español, bajó de la grada para entrenar al equipo en el que juegan sus dos hijas, de 13 años, porque la entrenadora no había podido ir al partido.

Una historia que compartió el árbitro del partido, Roberto Calero, y que hoy el propio Pepu Hernández ha explicado en El Mundo:

“Empezó un chaval del club entrenándolas, pero se tenía que ir al partido de su equipo. Vino alguien del colegio a la grada para preguntar si podíamos bajar alguno a dirigirlas. Los padres me miraron y dijeron: ¿bajas tú o qué?”

“Perdimos dos veces, primero por las fichas y después porque ellas fueron mejores”

“No sabía cómo íbamos, pero me importaba un bledo. Ellas se lo pasaron muy bien y a mí los tres cuartos me parecieron sólo cinco minutos”

“Al árbitro lo conocía de vista desde hace tiempo y siempre me había parecido extraordinario. Hay árbitros que pitan y hay árbitros que explican. Él es de los buenos, es como un entrenador más sobre la cancha”

Además, el entrenador madrileño habla de la complicada situación del Movistar Estudiantes, que ayer volvió a perder ante el Herbalife Gran Canaria: “Son muchos chicos y chicas los que dependen del primer equipo. Si la locomotora no funciona, se resentirá todo“.