Tres protagonistas: La mítica cancha de Rucker Park, Wilt Chamberlain y Jackie Jackson. Para el que no conozca a este último, decirle que fue… Boys High Hall of Fame, Virginia Union Hall of Fame, CIAA Hall of Fame, Rucker Tournament Hall of Fame y Harlem Globetrotters Hall of Fame.

Sí, uno de los mejores jugadores callejeros y uno de los culpables de provocar uno de los grandes momentos de la historia de nuestro deporte… que no se pudo grabar pero que gracias a los allí presentes, lo podemos recrear con la imaginación.

Todo ocurrió en el verano del 62. El escenario, Rucker Park. En la cancha, Wilt Chamberlain y Jackson. El desencadenante de todo, un tapón. De Jackie a Wilt. Por aquel entonces, algo imposible, que pocos habían conseguido. Lo que no sabía el bueno de Jackie Jackson es que eso iba a provocar una estampida de mates.

Le taponó 3 veces. 3 en un mismo partido.

Eso encendió a la bestia que decidió terminar las siguientes 12 canastas con 12 mates. No hubo más tapones. Cualquiera se atrevía. Pero el recuerdo queda ahí. Jackie Jumpin Jackson colocando tres gorros a un tipo imposible de taponar. Dicen que fueron los mejores segundos en la historia del baloncesto.

«Todo el mundo se volvió loco «. Así lo recuerda Connie Hawkins, compañero de Jackson y participe de este tapón.  Para recordar mejor este momento, rescatamos este texto escrito por Gonzalo Vázquez en ACB hace unos años:

El verano del 62 tuvo lugar en la Rucker uno de los mejores partidos que se recuerdan. El pasado año NBA.COM ponía a disposición de los aficionados a otro dios del asfalto, Connie Hawkins, presente y compañero de Jackson entonces. Respondiendo a las preguntas Hawkins no pudo evitar rescatar esta historia: ‘El equipo donde yo jugaba era todo él de Brooklyn. Una vez jugamos por fin un partido contra Wilt Chamberlain’. Las tres figuras principales de aquel equipo, leyendas todas de la llamada ‘Streetball Old School’, eran además de Connie ‘The Hawk’ Hawkins, Ed ‘Czar’ Simmons y ‘Jumpin’ Jackie Jackson. Por el equipo de Wilt era difícil destacar a alguien que no fuera él, pero es de subrayar la presencia de Cal Ramsey y Tom Sanders. El partido, como toda final allí, se disputó a cara de perro. ‘Wilt empezó a abusar pronto de suspensiones muy cortas y como siempre imposibles de taponar. Dejamos que se confiara e incluso provocar que el balón fuera a él de todas todas’ por una razón. Jackson no era su marcador y como Wilt acostumbraba a lanzar sin prestar mucha atención a la posibilidad de ser taponado, el equipo de Hawkins recurrió a concentrar el balón en él para que en el momento de tirar, apareciese por su retaguardia el único jugador capaz de llegar allá arriba. ‘Lo pusimos en práctica y ocurrió exactamente tal y como lo habíamos planeado. Fue una sola vez, sí, pero mereció la pena. En el momento de recibir Wilt trató otra vez de lanzar con toda la comodidad del mundo’. Pero Wilt no cayó en la cuenta de que Jackson, que se llegó a tomar la prueba como si fuese a batir el récord del mundo, tenía espacio suficiente para una brutal carrerilla de despegue. El timing, las ganas, el destino… coincidieron felizmente por un instante divino: la suspensión de Wilt dio con el balón en la parte más alta del tablero, donde las manos de Jackson, ambas, consiguieron atrapar salvajemente el balón. ‘And the crowd went crazy’. Terminaba Hawkins recordando que la ira de Chamberlain tras la humillación y otros dos tapones más, provocó que tras un tiempo muerto el gigante consiguiera ejecutar doce mates consecutivos (se acabaron las suspensiones) y llevarse finalmente el partido.

Pero en la calle, la importancia de la victoria siempre fue menor que los instantes divinos, los momentos legendarios que podían durar como aquel, un solo segundo. Bonsu Thompson no pudo olvidar la proeza de aquel instante en su breve reseña a Jackson en el especial de la SLAM del año pasado. Su comentario era desafiante pero cierto: ¿How many players do you know that have blocked Wilt Chamberlain? How ‘bout more than once? How about more than once in one game? Jumpin’ Jack did it all’.

«Lo siguiente fue él machancado con una fuerza sobrehumana. En uno de los mates, lo hizo con tanta fuerza que saltó el circulo, rebotó en el suelo y se fue hasta la valla que cubría Rucker Park» .

 

Fuente: REverse