Es considerado uno de los mayores proyectos en el Unicaja de Málaga y también es uno de los nombres propios del Campeonato de España Junior. Romaric Belemene, el alero nacido 1997 que vino a España gracias a su compatriota Ibaka y a Anicet Lavodrama, está siendo clave en el equipo junior entrenado por Leandro Ruíz y por sus manos pasan muchas de las opciones de los malacitanos en la recta final del torneo nacional.

Nacido en Congo y formándose desde hace varias temporadas en Los Guindos, Romaric ha vivido una temporada difícil de olvidar al haber debutado en la máxima categoría del baloncesto nacional con el Unicaja de Málaga y haber sido determinante con el Clínicas Rincón, equipo que ha logrado mantenerse una temporada más en la siempre competitiva Adecco Oro. Hace tres años -cuando era cadete de primer año- jugaba de ala-pívot y ahora se ha reconvertido en un escolta que está llamado a formar parte del futuro malagueño.

De destacar en cadete por ser físicamente superdotado a hacerlo en junior gracias a una combinación extraordinaria de físico y técnica individual. En Los Guindos se ha trabajado mucho con él y esta temporada Romaric ha tenido la suerte de encontrarse con Francis Tomé y Paco Aurioles en Clínicas además de con Plaza en el primer equipo. «Está evolucionando mucho. Es un chico trabajador, le gusta el baloncesto y trabaja para mejorar siendo consciente de que tiene un margen de mejora amplioFísicamente está a un nivel alto y técnicamente está mejorando de forma destacada en los últimos años. Es muy intenso en ambas partes de la pista y es un seguro de vida en tareas reboteadoras», asegura Aurioles, su entrenador durante el segundo tramo de temporada con Clínicas.

Romaric Belemene ha sido clave en la permanencia del Clínicas Rincón en la Adecco Oro, determinante para que el Unicaja de Málaga junior ganase el campeonato de España Junior y podría seguir en Torrejón de Ardoz los pasos de su hermano Cedric, MVP la temporada pasada en el Campeonato nacional celebrado en la Real Villa de Marín (Pontevedra). «Por sus características es un jugador que él mismo se va a marcar su propio techo, sin lugar a dudas. Ahora es un escolta-alero de 2.02 metros que ha destacado en Adecco Oro y al que todavía le queda mucho camino por recorrer en el siempre complicado mundo del baloncesto. Aquí no hay que dejar de trabajar nunnca», comenta su entrenador.

En la costa del Sol están muy satisfechos con Romaric y no es para menos viendo su evolución en el juego durante estos últimos años. «Es obvio que desde el Unicaja de Málaga estamos muy contentos con Romaric. Es un jugador que está llamado a formar parte del club en un futuro cercano y es de esperar que la próxima temporada continúe vinculado al club y creciendo con nosotros al igual que en los últimos años», asegura un contento Aurioles.

Foto portada: fbm.es