«Lo que más me gusta es que es un jugador que quiere aprender, empezó tarde a jugar al baloncesto y eso se nota en el apartado táctico y técnico del juego. Su actitud es muy buena, es un jugador de 2.10 metros con un físico privilegiado y que le hace dominar cerca del aro, su movilidad es buena y también está bien coordinado».

Son palabras de Antonio Pérez-Caínzos, entrenador del Cocinas.com Clavijo de la LEB Oro y también director deportivo del conjunto riojano. El equipo de Logroño andaba buscando un jugador joven para alternar el filial con el primer equipo y ahí, tras bastante tiempo rastreando el mercado, apareció el nombre de Simon Birgander. El del Clavijo era un tren que el joven center sueco de 18 años no podía dejar escapar…

«Baloncentísticamente hablando, España es el segundo mejor país del mundo. Yo era consciente de que aquí había nivel y venir era uno de mis objetivos, el Clavijo decidió apostar por mí. Todo fue muy fácil y rápido, nada más llegar ya tenía ganas de empezar a competir, pienso que estoy en el sitio idóneo para poder seguir creciendo», nos confirma el jugador. Simon empezó la temporada jugando en la segunda mejor liga de Suecia y conforme pasaban las jornadas la competición le iba quedando más pequeña. Sus promedios fueron de 12 puntos, 14 rebotes y 6 tapones por encuentro a los servicios del modesto Helsingborgs Basketboll Klubb. «Era el momento de salir de Suecia, era lo mejor para poder seguir creciendo», afirma Birgander.

Quién le ha visto y quién le ve, a veces lo piensa y ni él mismo se lo cree. Jamás pensó que podía dedicarse al deporte de la canasta, algo que de pequeño ni siquiera le llamaba la atención.

«No me tomaba en serio el baloncesto, mi sueño cuando era jugar en el Arsenal…»

Al igual que ocurre en España, el fútbol es el deporte más seguido entre la población de Suecia y también el que más practican los niños. Simon de pequeño jugaba junto a sus amigos, lo hacía en la posición de central y era de los mejores de su competición… pero conforme iba haciéndose más alto iba perdiendo técnica. Cada vez era más patoso y esto, junto a la insistencia de su padre (ex-jugador profesional en Suecia), fue lo que le invitó a probar suerte en el deporte de la canasta. «Yo empecé a jugar al baloncesto cuando tenía 14 años, pero no soñaba con ser jugador profesional. Poco a poco fui mejorando, he estado en el Helsingborgs Basketboll Klubb y allí siempre han apostado por mí y entre todos han conseguido que yo me enamorara de este deporte», explica el jugador.

Su evolución ha sorprendido a muchos y en poco tiempo Birgander se ha convertido en un jugador habitual en las categorías inferiores de la selección de Suecia. Consiguió ganar el pasado Europeo sub-18 de la división ‘B’ y su paso por Austria sirvió para colocarse en el escaparate como uno de los proyectos más sugerentes que se pueden encontrar actualmente en su país. Ese proyecto ahora juega en España, concretamente en Logroño.

«Hemos fichado a Simon para las próximas cuatro temporadas. Es un jugador que nos gustó, tiene potencial y confiamos en él como en los jugadores ‘becados’ de nuestro equipo EBA. El objetivo es que vaya paso a paso, hace diez sesiones de entrenamiento semanal… algo a lo que no estaba acostumbrado en su país. De momento, en el poco tiempo que lleva, estamos contentos con él. Tiene muchas ganas de aprender», nos cuenta Antonio Pérez.

El jugador no ha tardado nada en acomodarse en su nueva casa… «Me gusta mucho Logroño, la gente es muy amable y la gente que forma el Clavijo es muy agradable. Somos como una pequeña gran familia. Me ha sorprendido también el buen ambiente que hay en los partidos, pero sobre todo de España lo que más me ha sorprendido es que los domingos esté todo cerrado«, dice entre risas el jugador.

Fue llegar y besar el santo. Es uno de los jugadores más dominantes en su grupo de liga EBA y en el quinto partido que jugó, después de debutar con el primer equipo de LEB Oro y viajar a Barcelona para medirse al filial del FC Barcelona, firmó un espectacular triple-doble que le sirvió para ser el protagonista de la jornada. Sumó 40 de valoración con apenas cuatro tiros de campo gracias a sus 10 puntos (3/4), 15 rebotes y 10 tapones. Su envergadura es de 2.18 metros y esto, acompañado de su actividad e intensidad, le convierte en uno de los jugadores más dominantes cerca del aro.

Sus promedios con el filial del Clavijo tras haber jugado 6 partidos (más de 28 minutos por partido) son de 6 puntos, 10,3 rebotes, 1,7 asistencias, 4,3 tapones y 18,5 de valoración por encuentro. Nada mal… ya que solamente hace dos sesiones de entrenamiento por semana con este equipo.

¿Su objetivo? «Mi sueño sería jugar en la Liga Endesa y en la NBA, por supuesto. De momento, quiero aprender mucho de mis compañeros del Clavijo, estoy en un muy buen sitio para seguir mejorando».

En Suecia se frotan las manos con Simon Birgander, el pívot de 2.10 metros que soñaba con ser central del Arsenal… y que ahora es una de las mayores promesas baloncentísticas del país.