«Creo que jugar algún día en la Liga Endesa sería un gran logro para mí».

Fueron las palabras de Jordan Swing a KIA en Zona hace un mes, cuando contamos su historia. En su corto paso por la LEB Oro se ha ganado a Pumarín y ha sido el alero más desequilibrante de la división de plata del baloncesto español. La liga le ha ido pequeña conforme han pasado las jornadas… y esto le ha llevado a dar el deseado salto a la máxima categoría nacional. El alero norteamericano se ha convertido en nuevo jugador del CAI Zaragoza, según ha informado el club, con un contrato hasta el final de la presente temporada más una segunda opcional.

Swing, de 25 años, puede alternar las posiciones de escolta y alero y en su paso por el Unión Financiera Oviedo Club Baloncesto ha promediado 17.8 puntos (50% en triples), 4.5 rebotes, 2.4 asistencias y 18.3 de valoración en casi 31 minutos por encuentro.

Su historia es realmente curiosa. El nuevo jugador del conjunto aragonés es hijo de un ex-jugador NBA que dejó la mejor liga del mundo… por seguir el camino de Jesucristo.

Llegar a la élite es difícil, pero mantenerse lo es todavía muchísimo más. Tienes que trabajar duro para complementar el talento, ser ambicioso y fiel a la hora de perseguir tus sueños. No renunciar nunca a ellos. Muchos son los que llegan, pero son muchos más aún los que se quedan por el camino. Rara vez encontramos casos de jugadores que no quieren llegar, o de jugadores que no quieren mantenerse ahí arriba una vez han llegado… pero sí, existe algún caso y hoy podemos saber qué ha pasado gracias a contar con un testimonio en España.

Jordan Swing, es el hijo del ex-jugador NBA Rick Swing, que durante la temporada 1979-80 estuvo presente en la mejor liga del mundo con Cleveland. Lo del padre del jugador del equipo ovetense fue algo anormal, jugó aquella temporada con la franquicia de Ohio y desapareció. Se borró del mapa baloncentístico. No volvió a ser jugador profesional de baloncesto, ni en Estados Unidos ni en ningún otro sitio del mundo. Su plan de vida era otro realmente distinto.

«Mi padre fue jugador NBA y ahora es pastor ejecutivo de una iglesia»

Él (Rick Swing) lo tenía todo, talento y era ambicioso con el trabajo, pero creyó que ése no era el mejor destino para él. «Sí, mi padre fue reclutado fuera de la universidad y jugó un año con los Cavaliers de Cleveland. Luego se unió a una llamada del equipo Atletas en Acción. Es una organización cristiana que viaja por todo el mundo jugando al baloncesto y dar a conocer a Jesucristo«, nos cuenta el hijo del protagonista. Es decir, Rick dejó por decisión propia de ser jugador NBA para jugar en esta organización (estuvo 10-12 años). Ahora, es pastor ejecutivo de una iglesia.

Un cambio radical de vida que hizo por y para la religión. ¿Por qué? «Se dio cuenta de que Dios tiene un plan más grande de su vida, y que quería seguir el plan de Dios y no el suyo propia», explica el propio Swing.

El nuevo jugador del CAI Zaragoza siempre ha tenido muy presente en su vida la religión. Pasó su infancia en una iglesia, donde su padre trabaja como pastor, así que siempre tuvo el conocimiento de quién era Dios. Su prioridad de niño era el baloncesto, era un apasionado del deporte de la canasta y pudo aprender mucho con su padre Rick, que le contaba anécdotas y le asesoraba diariamente. Jordan soñaba con llegar algún día a lo más alto del baloncesto, trabajaba mucho para ello… hasta que un día una lesión le aclaró su visión de vida.

«Fue en mi último año de secundaria y lo pasé muy mal, porque el baloncesto era lo que más me preocupaba y fue devastadora para mí aquella lesión de rodilla. Entonces, Dios me demostró que él debe ser mi máxima prioridad. Desde ese momento, esa relación no ha dejado de crecer y ser más fuerte. Utilizo mis habilidades en el baloncesto como plataforma para decirle a otros cómo es mi relación con Dios».

Aquella lesión le marcó, su vida ha cambiado desde entonces.

Jordan SwingJamás dejó de trabajar, ni de renunciar a sus sueños, con las ideas claras y la ambición de convertirse en algún día en jugador profesional. Se formó en la University of Alabama at Birmingham, acabado ese ciclo estuvo cerca de venir a España pero finalmente tuvo que marchar hacia Australia (tras un breve paso por la NBDL), para jugar en la segunda división del país oceánico. Su primera aventura como profesional la jugó en el modesto Lakeside Lightnings y allí demostró estar perfectamente preparado para jugar en ligas más exigentes, ya que promedió 27 puntos (51% en tiros de dos, 36,4% en tiros de tres y 85,7% en tiros libres), 8,1 rebotes y 4,8 asistencias para una valoración media de 26,2 en la temporada 2014-15.

Y de Australia dio el salto a la LEB Oro… donde ha sido una de las gratas sorpresas de la temporada. Ha jugado más de 30 minutos por encuentro y es -estadísticamente hablando- ha sido el mejor alero de la competición… además del mejor extranjero durante la primera vuelta de competición.

Ahora será en Zaragoza donde disfrutarán del talento de un jugador que hace solamente un año competía en la segunda división australiana.