No todos los días uno tiene el placer de charlar con uno de los pocos jugadores que puede presumir de ganar una Euroliga a las órdenes de Zejlko Obradovic con el Joventut. Este privilegiado, que con 15 años se fue a Badalona para empezar su carrera en el deporte de la canasta, tiene hoy 42 y… sigue anotando. Pero literalmente. Porque esto último lo sigue haciendo y de manera sobresaliente.

No en Badalona, tampoco en Valencia donde ganó dos históricas Copas, ni Ourense, ni Grecia, ni Palma ni tantos equipos en los que ha estado. Hace unos años se marchó a la tierra de sus padres, Villarrobledo, donde pudo ascender al equipo a EBA y posteriormente se marchó a la localidad de los miguelitos, a La Roda, donde ahora ha sido el MVP de la Liga Nacional de Castilla-La Mancha, el mejor jugador con 42 años.

Sigue jugando al baloncesto, es Alfons Albert y nos hemos sentado a hablar con él.

¿Qué hace un tipo de 42 años para seguir jugando al Baloncesto?

“Todavía tengo ese gusanillo, esa sensación de que se pueden aportar muchas cosas. No es jugar por ganar títulos o ganar dinero, en estas categorías se tiene que pagar para jugar. Tengo esas ganas de ir a entrenar, estar con los compañeros, el vestuario, los jóvenes, gente que va subiendo”.

1MR06549[1]Con cariño pero… ¿no te llaman pesado?

“A la gente le encanta encontrarse con jugadores como yo que han estado en ACB y para ellos soy un ejemplo, les gusta enfrentarse. Yo estoy encantado de que para los jóvenes sea un ejemplo”.

Un ejemplo que el año que viene se verá en la Liga EBA… ¿o te retiras?

“Me gustaría estar un año más en EBA con La Roda, estoy contento que con mi contribución haya conseguido el poder jugar en Liga EBA, independientemente de que no tenga repercusión en Castilla-La Mancha es grupo bonito con equipo de cantera de ACB y hay nivel.

De momento el club me ha dicho que necesita ver un poco todo, qué jugadores necesitan. Yo en principio quiero seguir. Si no sigo me replanteo retirarme. Les he dado tiempo, si juego en EBA será con La Roda. Me quedo con la satisfacción de que el objetivo se ha cumplido”.

Eso es el presente pero mirando atrás, ¿con qué momento te quedas en tu carrera?

“Los títulos queda bonito decirlo, yo me quedo con el recuerdo, con la gente que he conocido, las personalidades de cada compañero, son experiencias que te ayudan un poquito a tener variedad de amistades dentro del baloncesto y fuera de él.

Pero si me quedo con algo es la etapa fuera de España, la etapa en Grecia fue increíble. Ahora es normal pero cuando me fui quién me lo iba a decir. Yo cuando me fui, en España venian más jugadores que se iban. Tuve la oportunidad de irme. Me daba miedo Grecia por lo que había visto por la tele, ambientes hostiles. Pero como local la afición es brutal, presión sobre el rival. Allí perder en casa es imposible. No salía ni dios vivo si te ganaban”.

Uno de esos momentos especiales, el título de Euroliga, con la mítica Penya de los Jofresa, Villacampa, etc. Algo impensable hoy…

“La hegemonía Barcelona y Madrid ha sido la tónica de cada año, antes había varios equipos que podían ser ellos, que podían ganarles. Siempre han monopolizado pero con la crisis se ha acentuado ese poder adquisitivo y esa gran diferencia con los demás. Quizás Valencia siempre molesta, pone difícil, Baskonia volverá. Ya cansa un poco verlos siempre a pesar de tener los mejores jugadores”. Joventut[1]

En ese sentido. ¿Qué es lo que más ha cambiado desde que empezaste?

“Los sueldos, por descontado. Pero lo más importante para mí, el tema de la formación se ha descuidado porque ahora mismo los equipos a base de dinero compran un jugador y a la mínima que tenga uno bueno un equipo humilde, trabajas con él y crees que puedes llegar, los entrenas y los formas… y te los quitan por dinero. Eso se ha acentuado un poco. Antes se respetaba más la cantera de los equipos, había un pacto entre los buenos y los no buenos. En ese aspecto se respetaban. Ahora es más complicado, cuando hay uno que destaca hay mil ojeadores que van donde tengan que ir para captarlo, decirle que va a jugar minutos…».

Es imposible estar hablando con Alfons Albert y no preguntarle por Zeljko Obradovic. La mejor anécdota o frase que recuerdes…

“Más que una frase, fue un gesto. Estaba en un partido y recuerdo que se escuchó un manotazo a Iván Corrales, un compañero. Yo me levanté y grité: ‘¡Eso es falta!’ Se dio la vuelta, me miró y me pegó un manotazo. Yo dije que era falta, el árbitro no lo pitó y estaba a mi lado y me dio un manotazo. Me dijo que los niños no nos podíamos quejar. Ese gesto para un chaval de 20 años me marcó”.

Y en ese sentido. El jugador más excéntrico con el que has compartido vestuario…

“Tanoka Beard, era excéntrico porque tenía manías. Era un jugador que engañaba mucho, era un tío en la pista que daba miedo, lo intenso que jugaba y luego fuera era un niño. Para entenderlo, como El doctor Jekyll y el señor Hyde”.

Entrenador, jugadores, momentos. Pero si te preguntan por un recuerdo, ¿cuál es el primero que se te viene a la mente?

“En Pamesa cuando llegué y se ganó la Copa. Llegaba a un equipo que había crecido desde EBA, era un grupo humano muy bueno. Jugadores de la casa que habían crecido, que habían estado juntos y había una unión muy bonita. Fue un año que me gustó porque vi cómo se levantó esa Copa en Valladolid. Los momentos que se le habían pasado a esos jugadores por la mente. Eso es el puro baloncesto. La esencia”.

Esencia que llevas transmitiendo a tus 42 años, desde los 15 en Badalona, sin parar… ¿se puede decir que sin baloncesto no podrías vivir?

“Ahora mismo yo soy consciente y aún tengo ese monillo y ese ritual de ir a entrenar. Formarme en Badalona ha sido importante para mí, el mejor sitio y lo mejor es que me ha aportado unos valores incalculables».

De aquí a 10 años te ves…

“Me veo fuera del país, así de claro. No me veo en España porque no se valora… o se valoran a un tipo de personas en nuestro país que avergüenzan. Yo no quiero que mi hija vea estos personajes en la tele que nos ponen a diario. Se valora muy poco a un deportista, que ha entrenado, viajado. Yo hice el master en coaching porque creo que puedo ser un valor añadido. Me veo fuera de España no en diez años sino en dos”.

Para terminar, una frase:

“Que se trabaje, que no se descuide la formación de la base para el día de mañana, que se sea lo más completo posible. La formación continua es una as en la manga para el futuro”.

Así es Alfons Albert. De momento él quiere seguir haciendo el salto inicial, con 42… o los que sean.

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