Diciembre de 2009. Un jugador cubano consigue fichar por un equipo de Lanzarote. Meses antes había escapado -sí, escapado- de la concentración de su país cuando se enfrentó a España en un amistoso.

Era septiembre. Decidió quedarse, pidió asilo político junto a otros tres compañeros y unos meses después fichó por el Lanzarote. Seis años han pasado de ese momento y seis años después este jugador ha conseguido algo que lleva buscando desde que pisó tierra española: poder sentir, oler, tocar, abrazar, besar a su madre.

Ese sueño, ese objetivo, ese anhelo que solo podía paliar a través del ‘Skype’ se ha convertido en realidad en la tarde de este pasado miércoles. Es Georvis Elías, actual jugador del Albacete Basket de la Liga EBA, uno de los cubanos exiliados con el que hablamos en septiembre. En esa entrevista le preguntamos por la decisión que tomó de quedarse y por su madreAsí respondía:

Kia en Zona: ¿Y tu familia cómo se lo tomó? ¿Sabían algo?

Georvis Elías: A veces mi madre se preocupaba porque pensaba que iba a tomar esa decisión antes. Yo tenía nivel para jugar en Europa y se lo había contado. Con 20 años era difícil, pero maduré y allí no había futuro. Mi madre sabía que lo iba a hacer, estaba avisada de ello, no fue una sorpresa.

KeZ: ¿La has vuelto a ver?

GE: ¡Seis años después pero por una videollamada! Hasta que han tenido internet y wifi. Estoy deseando traerla porque solo he hablado por teléfono y hace poco la videollamada donde pude verla. Todas las semanas hablo con ella.

Ese momento, sin videollamadas, sin internet, sin una pantalla de por medio. Sentir el abrazo, su presencia, ella, su madre.  Esto también es baloncesto:

«Después de seis y duros largos años he podido volver a ver y abrazar a mi madre. I feel blessed»