La crisis ha afectado de forma importante al baloncesto y desde hace años nos encontramos con historias curiosas y que hasta hace una década eran poco habituales en competiciones de la Federación Española de Baloncesto. Ahora los jugadores jóvenes aprovechan su estancia en ligas Adecco para continuar con su formación académica mientras que otros profesionales ya intentan compaginar el baloncesto con otro trabajo, lo que convierte las ligas en algo más amateur.

Kuko Cruza, entrenador estas dos últimas temporadas del Club Baloncesto Lucentum de Alicante, sufre la crisis del baloncesto y no solamente trabaja como técnico del conjunto de la costa Blanca. Cuando no está entrenando o viajando con el equipo alicantino pasa una amplia cantidad de horas en el Colegio Ferrández Cruz de Elche. Kuko -además de entrenador- es profesor. Él, en una entrenvista a ‘La verdad’ que recoge ‘No todo es ACB‘, habla al respecto: «Están complicadas las dos cosas, pero lo que me apasiona es el baloncesto. Es lo que he hecho desde pequeño y me gustaría seguir hacia adelante, cada año con la máxima pasión posible, disfrutando y aprendiendo. Porque cuando eres entrenador no paras de aprender, es una formación continua. Te tienes que exponer al baloncesto para crecer y aprender de tus errores, ser mejor y aprender de todos los que te rodean, sobre todo de tus jugadores, que son los que van a decidir si eres buen entrenador o no. Como profesor estoy a la espera de las oposiciones, es un filtro que tienes que pasar, pero está muy complicado».

«Estudié Magisterio de Educación Física y luego hice las prácticas aquí. Es un colegio pequeñito y familiar. Conocía a la gente, estoy encantado, me tratan muy bien y empecé a trabajar el año pasado como monitor de comedor, que, además, lo lleva COES, uno de nuestros patrocinadores. Me encargo de recoger a los chicos cuando salen de clase, los bajo al patio, los controlo y luego los meto en el comedor. Luego vuelven a salir al patio y les hago juegos deportivos», explica el entrenador bilbaíno.

Situémonos: Cruza, que también es padre de un niño de dos años y medio, es -además de entrenador- profesor, monitor, vigilante del comedor escolar y hace juegos deportivos en el Colegio Ferrández Cruz ilicitano. Un hombre ocupado que lleva toda una vida unida al baloncesto. Jugó en Burgos, Bilbao, Badajoz, Villanueva de la Serena, Ponferrada, Cádiz, Algeciras, Guipúzcoa, FC Barcelona ‘B’, Alfaz del Pí y en Calpe, lugar que le cambió la vida ya que allí conoció a Mar, la que ahora es su mujer. «Jugaba de tres, dicen que no defendía, pero yo creo que eso era una leyenda (risas). Dicen que era de los mejores tiradores. Creo que el lanzamiento era uno de mis puntos fuertes, lo entrenaba mucho. Tenía mucho compromiso con los equipos en los que estaba, me consideraba un buen profesional. También tenía defectos: me costaba bajar el balón al suelo, en defensa no era de los mejores, pero a nivel global, cuando estaba en LEB Plata, por ejemplo, era un buen jugador de equipo», recuerda Kuko.

Hace tres años colgó las botas en Alfaz del Pi para iniciar su carrera como entrenador a sus 37 años de edad. A él le gustaba mucho entrenar y el Club Baloncesto Benidorm confió en él para que ascendiera al primer equipo hasta la liga española de baloncesto amateur (EBA). Consiguió el ascenso y el verano siguiente fichaba por el Club Baloncesto Lucentum para ascender al equipo alicantino también a la liga EBA, aunque la entidad alicantina terminaría sacando al equipo en la liga Adecco Plata. «Fue un subidón muy grande, para mí, el Lucentum siempre había sido un equipo de referencia a nivel nacional», reconoce el propio Cruza.

En su primera temporada en la división de bronce del baloncesto español no ha decepcionado y ha conseguido que un conjunto que tenía como objetivo mantener la categoría rozase el ascenso a la Adecco Oro después de haber alcanzado las semifinales en los playoffs. «Creo que las sensaciones han sido buenas, estoy satisfecho con el trabajo. Evidentemente, habré tenido mis errores, pero es muy difícil acertar al 100%, nos conformamos con un 80% de acierto en las decisiones», asegura el entrenador.

Y, obviamente, es de esperar que la próxima temporada sigue con su día a día loco entre el colegio y el Centro de Tecnificación, lugar donde entrena el Lucentum. «Todavía no nos hemos reunido, pero creo que están contentos con mi trabajo y yo estoy contento en Alicante. No habrá problema para entendernos».

Foto portada: Lucentum Blogging